Carmen Díez Navarro: “La educación en los 6 primeros años de vida no es indiferente ni neutral”

Carmen Diez Navarro

Esta contundente afirmación es de Mari Carmen Diez Navarro, la experta española en Educación infantil que hizo parte del grupo de especialistas internacionales que visitó nuestro país con motivo del encuentro académico ‘Diálogos y reflexiones: Ciclo Inicial en la educación pública de Bogotá’ realizado por la Secretaría de Educación del Distrito durante la primera semana del mes de junio.

En el marco del evento, expertas de Argentina y España conocieron y enriquecieron la apuesta pedagógica de educación inicial pública y de calidad que se ofrece en los colegios del Distrito. Las especialistas en educación infantil también compartieron conceptos y experiencias pedagógicas con maestras del Distrito.

En esta entrevista con la reconocida especialista Mari Carmen Diez Navarro, conozca algunas de sus reflexiones más importantes sobre educación inicial, el papel del maestro, los aspectos más importantes de la práctica pedagógica en los primeros años y el rol de los padres en la formación durante los 6 primeros años de las niñas y niños.

Mari Carmen Diez Navarro es coordinadora pedagógica de la Escuela Infantil Aire Libre (Alicante – España), autora de varios libros sobre educación infantil como ‘La oreja verde de la escuela’ y ‘Un diario de clase no del todo pedagógico’ así como de libros de poesía entre los que se destacan ‘Caperucita Roja y los 40 ladrones’ y ‘Versos recién cortados’.

¿Qué podríamos entender actualmente por educación inicial y por qué es tan importante?

Es importantísima. Un niño se educa desde el mismo momento en que ha nacido y, de ahí en adelante, toda su vida. Lo que pasa es que en los 6 primeros años es cuando él estructura su psiquismo, se monta su personalidad, sus afectos, todo el afecto que le están dando sus padres germina en él. Es un tiempo en el que él va a beber del entorno y del afecto que le dan y va a ir haciendo los procesos evolutivos pertinentes; luego, no es indiferente ni neutral lo que se haga en esos 6 primeros años. Cuantas más oportunidades se le dé de ver, de tocar, de estar cerca de otros, de tener un ambiente rico en todos los sentidos, será mejor persona.

¿Cuál debe ser entonces el papel del maestro en estos primeros años de formación?

El maestro tiene un papel importantísimo que no pasa por lo que nos han dicho que ‘hay que enseñar al que no sabe’. El niño no es como un pobre bobito al cual hay que enseñarle. El maestro tiene que estar cerca, la presencia del adulto hace falta, una presencia que tenga un afecto suficiente y también una mirada en que el niño note que le importa, que se vincula con él. Desde ese momento si tú le ofreces cualquier material, cualquier conocimiento, un poema, un cuento, lo que tú quieras que aprenda, él lo va a aprender con todo gusto por ti, porque habéis hecho un vínculo afectivo, entonces el papel del maestro de acompañar al niño en ese recorrido, es fundamental.

¿Cómo aprende el niño antes de los 6 años?

El niño de estas edades aprende jugando, pero creemos que aprende con: la ‘m’ con la ‘a’ es ‘ma’; esto le hará falta aprenderlo hasta mucho después. Tenemos demasiada prisa por meterlo en la estructura típica de una escuela de antes; sin embargo, como hemos vivido eso, creemos que es así y vemos un niño pequeño y nos entran ganas de enseñarle algo, déjalo jugar y vas a ver cómo juega y como aprende.

Un ejemplo…

En mi clase hay una caja llena de juguetes que son animales de goma. Tú dejas que jueguen libremente con aquéllo y, cuando vas a ver qué han hecho, están todos los caballitos juntos, todas las vacas juntas, todas las jirafas juntas: lo han clasificado. Es un objetivo que se tienen que aprender y nadie se los ha enseñado. Los ponen por familias y luego, dentro de cada familia, lo ordenan por tamaños sin explicárselo yo ni nadie, lo hacen de manera espontánea. Un niño jugando ya va residuando y amueblándose un poco su sistema de ordenamiento interno.

Si tú le facilitas materiales diverso, que pinte, que toque tierra, que toque agua, que disfrute con los elementos, que todo lo que le entres sea juego y placer, el niño te va a responder aprendiendo con todo gusto, porque nace curioso y lo raro es que no aprenda.

¿Cuáles serían los aspectos fundamentales de esa práctica pedagógica de los maestros en la educación inicial?

Uno de los primeros que pondría sería el afecto. Lo he dicho varias veces ya y lo vuelvo a decir: Sin afecto no se da vínculo entre personas. Primero el apego y amor que tiene con sus padres; luego, el niño tiene que hacer con el maestro otro vínculo, no es exactamente igual pero tiene que tener un afecto y notarse querido.

Otro aspecto fundamental es el juego, que no es perder el tiempo como mucha gente lo hace ver. Cuando un niño juega a encestar una pelota en una papelera, el niño es capaz de esperar la cola hasta que le toca, de intentar atinar, de contar cuántos tiros lleva él y cuántos lleva el compañero: aprende un montón de cosas como si no aprendiera y está jugando. Yo reivindicaría el juego como parte fundamental metodológica de la primera infancia.

Otra cosa muy importante es todo el tema creativo. Un niño no puede aprender con el estilo de antes, todo memorístico ‘porque lo digo yo’, así no se aprende. El niño tiene que enseñarse autónomamente a ir pensando. El asunto es que el niño piense con autonomía y dé sentido a las cosas, a lo que aprende, no que aprenda como un loro.

¿Cómo se articulan las familias a este proceso de aprendizaje que se da en la educación inicial en los colegios?

Dentro de las cosas que veo como básicas es la relación con la familia. En las primeras edades los padres y madres hacen de portavoz, te cuentan la historia. Ten en cuenta que hay niños que entran y apenas saben hablar o hablan todavía poco, entonces el niño necesita unos portavoces que cuenten al maestro cómo son, qué les gusta comer, qué les gusta jugar, cómo se asustan, cómo disfrutan.

Yo tomo nota de todo esto que dicen los padres y hago un seguimiento. Los padres o los abuelos, cuando saben de algún tema que estamos tocando en clase vienen; por ejemplo, un padre que es médico les habló de los ojos. Cada familia aporta lo que tiene. Si tú les das pie a los padres para que colaboren, lo que traen siempre es bueno. Es muy agradable cuando la relación maestro – familia es buena y los niños lo  notan.

Es importante contarle a los padres cómo va el niño, no llamarlo solo si tiene un problema, llamarlo para contarle cómo va su hijo y con quién juega y a qué juega; eso los padres lo agradecen y luego también corresponden con lo que ellos tienen y saben. Me han contado que aquí en Colombia tenéis miles de bailes, en mi escuela en este momento hemos acabado lo que llaman ‘Mayo musical’ donde vienen las familias que son músicos y saben bailar o cantar, vienen a actuar en la escuela. Se traen los instrumentos, lo mismo da que sea un violonchelo que una batería, y actúan delante de ellos, imagínate el grado de colaboración. Se traen el instrumento, tocan allí adelante y participan de la vida de su hijo.

¿Es pertinente evaluar? ¿Cómo evaluar?

Me gusta más llamarle valorar, pero significa lo mismo. Evaluar es dar valor o no darlo. La evaluación o la valoración debe ser integral, de todos los aspectos de la vida de un niño, y no con un número o con una carita de esas tontas sonrientes o serias. A mí me gustan los informes cualitativos, escritos, donde expliques qué procesos ha llevado bien, cuáles todavía le están costando, qué conviene hacer; no con un lenguaje pedagógico que a veces se aleja de las familias, sino con un lenguaje sencillo que los padres entiendan. En síntesis, sí hace falta evaluar, porque si tú no valoras, no sabes si el niño está yendo en su desarrollo como corresponde.

¿Qué es lo que más le ha llamado la atención de toda esta apuesta política de educación inicial en los colegios oficiales de Bogotá?

La verdad estoy impresionada por una cosa. El equipo que está montando el lineamiento nuevo, hace tal esfuerzo que están logrando cosas que ojalá en España ya hubiéramos hecho, que es intentar que se forme a los maestros, intentar llegar a las familias, intentar llegar a los rectores de las escuelas, intentar hacer mesas de colaboración. Están tocando todos los frentes.

Sí no se hace un proceso de este tipo tan importante en conjunto, no se puede llegar. Ellos apuestan porque el niño juegue, sea creativo, porque los artistas entren a la escuela, porque la escuela no sea solo aprender como antes sino un plan más flexible.

¿Qué consejo daría para que este proceso se fortalezca aquí en Bogotá?

Informar a los padres para que vean al niño y su educación de otra manera.  El niño a los 3 años no es igual que a los 6 años.  Aunque vaya a la escuela a los 3 años, eso no significa que lo tengas que poner a escribir y a leer; es muy pronto, lo hará con más gusto y más madurez más adelante. En los 6 primeros años lo que le corresponde hacer es afianzar el movimiento, el lenguaje, bailar, cantar disfrutar, pintar, jugar; entonces si tú le dices a los padres que haciendo eso va a estar mejor preparado para el aprendizaje formal, los padres lo van a entender.

En cuanto a la formación inicial, creo que corresponde que se inyecte un poco de flexibilidad, que no les insistan tanto a los maestros en el currículo, en que todo sea aprendizaje con programaciones cerradas; sino que les den también ese aire, que salgan para innovar y no para ser rígidos.

Entrevista original de Ana María Martínez Jiménez para Educación Bogotá

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